VILLAGGIO DI ALBERTO
una vida breve, una huella duradera
Residencial
Pilar I.

Una casa para quien ha llegado solo.

Hay niños que atraviesan mares y fronteras llevando consigo solo el nombre. Aquí encuentran una cama propia, un tiempo lento y alguien que aprende a pronunciarlo bien.

La acogida residencial recibe a menores no acompañados en un entorno doméstico, con educadores presentes día y noche, mediadores culturales, apoyo psicológico y un plan educativo individualizado construido junto a cada joven. No es un centro de tránsito. Es una casa, con horarios de comida, deberes por la tarde, discusiones sobre la playlist y fiestas de cumpleaños. La duración de la acogida sigue la necesidad, no el trámite. Cada joven recorre un camino que incluye escuela, inserción deportiva o artística, prácticas en los talleres y en el restaurante-escuela del propio Villaggio, porque el primer oficio se aprende en casa, no fuera.

Lo que encontrarás aquí

Cuatro modos
de habitar
este pilar.

Cada pilar se hace de prácticas cotidianas, no de lemas. A continuación, cuatro gestos concretos que encontrarás al cruzar el umbral.

1

Acogida 24/7

Educadores residentes, turnos nocturnos, presencia estable que da confianza.

2

Planes educativos individuales

Un camino a medida para cada joven, revisado periódicamente con el equipo.

3

Mediación cultural

Apoyo lingüístico y cultural para quienes llegan de otros países.

4

Puente hacia la autonomía

Escuela, prácticas internas, acompañamiento hasta la mayoría de edad y más allá.